jueves, 6 de enero de 2011

¿Qué pasó?

Lee atento éste mensaje porque es que es para ti, sólo para ti.

No quiero asustarte pero sí, hoy volviste a mí. Podría decir que hacía siglos que no regresabas a mi cabeza, pero estaría mintiendo; y sabes que yo no miento.
Dime, ¿Qué fue de nosotros? ¿Qué hay de lo que éramos antes? ¿Dónde quedó aquella amistad que despertaba envidias?
Pero antes, dime si sigues ahí; si sigues siendo el mismo de ayer, si queda algún resquicio de tu yo pasado por algún lugar… Y bien, ¿estás ahí? Yo sí.
Joder, todo me recuerda a ti. Puede parecerlo pero nunca logré borrarte. … ¿y tú? ¿Recuerdas aquellas canciones que cantábamos, las nuestras? ¿La de viajes y planes de futuro que organizábamos? ¿La de listas en blocs de notas que escribimos y que ahora solo son eso, objetivos de papel?
A nadie más lo llamé ni lo traté como a ti, a nadie; sé que de hacerlo te estaría fallando, me estaría fallando a mí misma. Y lo más vergonzoso es que apenas tuve fuerzas para buscar alguien que se pareciera a ti, era una hazaña demasiado difícil y todavía no estoy preparada. Y lo cierto es que tampoco quiero estarlo.
Quizá sea incapaz de hacerme a la idea de que todo ha cambiado; Quizá debería empezar…. No, no puedo. Sigo pensando… y, maldita sea, te conozco y sé que todavía mi puesto está junto a ti, que en ti todavía queda parte de mí; Y lo cierto es que yo odio sentirme frágil si tú no estás aquí para pedirme que continúe; odio esta dependencia… ¿Qué estamos haciendo?
Espero día a día volver junto a ti, entrando por una puerta que no sea por la que salí. Maldito orgullo, no me deja encontrar la dichosa puerta…
Recuerdo ahora días de nuestro pasado; recuerdo gestos, palabras, momentos vividos; abrazos, tiernos abrazos, tickets de parking o nombramientos vicepresidenciales, viajes aéreos, mí primer viaje; bailes y pamelas en nuestras respectivas historias y demás. Y ahora solo se quedarán en eso, recuerdos y vistas al futuro de dos jóvenes soñadores…
Me hiciste daño, y, ahora dime, ¿Qué debo hacer yo si veo que ésta vez el orgullo logró ganarnos la partida?
  • Rubén, lo intenté, pero ni siquiera puede acercarse; ni escribir sobre ello tiene sentido.. De todos modos, GRACIAS :)

miércoles, 5 de enero de 2011

Parece que ya no tiene sentido escribir.

Y se rompió...

Tan, tan, tan frágil.. que acabó rompiéndose. Fíjate, como nosotros...

domingo, 19 de diciembre de 2010

Si lo descuelgo, no podrás volver a llamar


Sigo pensando en aquellos detalles que marcaron la diferencia, aquellas llamadas interminables que me hacían sentir una de las personas más importantes en tu vida.
Aquellos momentos en Plaza Cataluña, sentados, dejando pasar el tiempo, como si nada más importara. El olor de nuestros Mocca blancos sin nata, como a nosotros nos gusta. Aquellos viajes en coche a ninguna parte.. Viajes a Madrid a hurtadillas. Nuestras señales que solo nosotros entendíamos, nuestras notas. Nuestra lista de cosas por hacer. Nuestros momentos que ahora compartes con alguien más.
Y ahora, ahora no queda nada. No te di a elegir, y sin embargo, tú ya lo hiciste.
19 de Diciembre de 2010: El día que acabó todo.

No sé por qué lo hiciste....

jueves, 18 de noviembre de 2010

Better Day



Resulta casi imposible dormir cada noche pensando en qué hay ahí fuera; viendo que las cosas no dan más de sí.
Soldados que entregan su vida a cambio de un país que solo provoca guerras por conseguir el simbolo más importante y capaz de mover al mundo entero: el dinero. Mujeres y niños que lloran la ausencia de éstos por no tenerlos cerca y por sentirse desprotegidos.
Gente que no tiene techo donde vivir, ni qué llevarse a la boca. Ahí están, en esquinas, mirándonos con ojos bien grandes mientras al pasar cerramos los ojos o miramos hacia otro lado.
Y cada vez que rechacé un plato, no pensé en ellos ni en los miles de niños que pasan hambre día a día. Cada vez que lloro me olvido de mujeres que perdieron a sus hijos en alguna que otra tragedia. Cada vez que me compro un jersei o unas zapatillas no pienso en que el precio debería remontarse a su trabajo y no a su marca. Cada vez que voy al cine o a un concierto, me olvido de quienes no pisaron ninguno de esos dos sitios jamás. Pero un día, como hoy, y aunque me de verguenza reconocer que sea solo en "algunas" ocasiones, vuelvo a ellos. Una y otra vez durante todo el día. Y pienso que ya no vale cerrar los ojos y seguir caminando. Hay que detenerse.
Que siempre tras la lluvia, sale el sol; tras el dolor, vienen tiempos mejores; tras ruegos y esperanzas, vienen las oportunidades de ver un nuevo mundo, un mundo mejor.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Bienvenidos todos, ésta es mi confesión


Hoy quizá sea un buen día, o quizá no. Pero, ¿qué diablos estoy diciendo? Hoy es un gran día para empezar a recoger la multitud de semillas que he ido sembrando hasta el día de hoy.
Durante toda mi vida he escrito cartas, miles de cartas. Cartas dirigidas a mis padres, a mis amigos, a reyes magos e incluso a un ser ficticio al que solemos apodar ratón Pérez. Cartas con derecho a réplica de las que ni siquiera he esperado acuse de recibo.
Hasta ahora solo he esperado el cambio de algo o de alguien. No he querido palabras, he querido hechos; y en algunas ocasiones he sido afortunada y los he obtenido, en otras no.
Siempre he estado jugándo un pulso con la vida, y hasta la fecha, lo he ido ganando. Y en el día de hoy, cuando todo parece ser frío y oscuro, y cuando ya nadie parece poder salvar mi alma, ni quien soy yo, creo que he acabado por rendirme ante ella. Porque no me quedan ases en la manga ni conejos en la chistera, porque no tengo apenas fuerzas para levantar un pie del suelo. Estoy hecha a ñicos, sintiendo que malgasto la mejor etapa de mi vida. Y me desvanezco, me desvanezco lentamente, y parece que a nadie le importa.
No puedo permitirme ser una hipócrita. No puedo permitirme seguir regalando sonrisas de cara a la galería y, tras los últimos coletazos de vida del sol, tras llegar a casa, comenzar a arrastrarme por los pasillos de ésta, escuchando llantos ajenos, o eso creo yo hasta que me doy cuenta de que ésos llantos que óigo, son míos, solo míos...