El estudiante, es alguien que nunca deja de aprender, pero también deja que le enseñen. Aprende que el amor, es renuncia y no un capricho, una dulce y total entrega.
Aprende que no importa las veces que te caigas y toques fondo, si no las veces que te levantas.
Aprende que no importa que el camino te de miedo, aprende que el camino, hay que cruzarlo con valentía. Y en ese camino, uno se encuentra con héroes; héroes que son generosos y dan todo por otros. Y también a amigos, aquellos que te enseñan que las cosas se deben hacer por sí mismo, que hay que vivir la vida con valor, con amor, con respeto y comprensión.
Tal día como hoy, hace 19 años, nací. Durante todo éste tiempo, me he codeado de estudiantes, profesores, familiares, amigos, conocidos, personas.
He aprendido a morder la lengua por no chillar, a aguantarme cuando el dolor hundía mi pecho, a llorar en silencio para que no me escucharan en la habitación de al lado, a conducir un problema tras otro hacía la puerta de salida.
También, he aprendido que la soledad invade a los débiles, pero también a los fuertes.
Que la vida, no son más que momentos. Momentos divinos, momentos espectaculares que debemos agarrar fuerte y no soltarlos jamás.
Y sin embargo aquí estoy, una fiel seguidora de sus recuerdos. Pero, una chica que reniega a vivir solo de ellos.
Te echo de menos, a ti, a ti y a ti. Y sobretodo a ti. Tus cantares de feliz cumpleaños. Tus peculiares regalos en los que su efecto, valía más que el precio en metálico. Tu sonrisa, tus gestos, tus palabras, tu pastel hecho a las 7 de la mañana para encontrarmelo recién levantada. Echo de menos tu vida que un día alguien me la arrebató.
Echo de menos pasar mi cumpleaños a tu lado. Echo de menos el levantarme feliz por el día que se avecinaba. Echo de menos el repetir hasta aborrecer, la cuenta atrás de mi cumpleaños.
Echo de menos aquellos días...